Mi aventura de ser docente
De la lectura de José M. Esteve en “La aventura de ser maestro” la esencia de ser humanista de la profesión, por que no importa la edad, ni el nivel de los educandos, la naturaleza es la misma. Descubrí en la lectura, que mi primera experiencia ante un grupo lo que me ayudó y me dieron confianza los conocimientos muy repasados y en esa época nada más fui transmisora de conceptos.
“La tarea básica del docente es recuperar las preguntas, las inquietudes, el proceso de búsqueda de los autores que elaboraron los conocimientos que ahora figuran en nuestros libros”.
He comprendido que mi primera tarea es crear inquietud, descubrir el valor de lo que vamos a aprender, obligarlos a pensar rescatando las preguntas iniciales.
El integrarme a esta especialidad lo considero como una “renovación pedagógica para mejorar el aprendizaje de mis alumnos, para investigar nuevas formas de comunicación, para hacer pensar a mis alumnos”.
En el transcurso de los años sigo corrigiendo errores, pero ya con la confianza y seguridad de mí misma, ensayo nuevas técnicas y modifico contenidos. Cada día cuando preparo mis temas elijo las actividades que motiven a los educando y logren enlazar el contenido con la práctica.
Como señala el artículo de Fernández Cruz, la identidad profesional se alcanza tras consolidar un repertorio pedagógico y tras un período de especialización, en forma constante asisto a cursos de actualización docente para adquirir nuevas técnicas y herramientas para lograr ser cada día mejor como docente.
Como lo he manifestado en mis percepciones soy feliz en mi quehacer docente, tengo también el “desafío de saber y la pasión por comunicarlo”.


